5 consecuencias psicológicas de la salida a la nueva normalidad

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Tras el confinamiento que hemos vivido nos queda el reto de volver a la nueva normalidad. Tiene este nombre debido a que la normalidad tal y como la conocíamos ya no va a ser posible. Tenemos que adaptarnos a una situación nueva, guardando ciertas normas de seguridad para que el virus no se descontrole de nuevo. Todo esto acarrea unas consecuencias psicológicas, que son las que vamos a detallar a continuación.

Las personas. Por lo general, no solemos tolerar bien los cambios muy bruscos, y mucho menos la incertidumbre en relación con nuestra salud. La pandemia ha dado un vuelco a nuestras vidas y esto, inevitablemente, tiene muchas consecuencias. El miedo, la ansiedad, frustración, angustia y el estrés son algunas de las secuelas que nos deja la desescalada. Es importante entender lo que está ocurriendo, para que de alguna manera podamos tolerarlo y saber que se trata de algo circunstancial. Después de estar tanto tiempo encerrados en casa, hemos salido a una nueva realidad, y estas son algunas de las consecuencias psicológicas.

  1. Ansiedad y angustia

Desconfinamiento consecuencias: la ansiedad y la angustia son algunos de los síntomas más frecuentes en la mayor parte de la población. Esto es debido a que la incertidumbre de salir a la calle y poder contagiarnos, es algo que tenemos constantemente presente. Por un lado, nos pone en alerta para evitar el peligro, pero por otro, tener que vivir de esa manera en nuestro día a día nos genera una sensación de ahogo y asfixia.

Es recomendable desconectar de vez en cuando y hacer algo que nos guste y nos distraiga de ese estado de alerta.

  1. Miedo

El miedo es inevitable, ya que es una reacción natural de nuestro organismo para enfrentarse a lo desconocido. Ante la salida a la nueva normalidad, muchas personas se han visto incapacitadas para salir a la calle, puesto que se sienten protegidas en casa y evitan a toda costa salir de esa protección. Estas personas sufren del síndrome de la cabaña, algo muy común en la actualidad.

Es importante entender lo que sucede, aceptar el miedo y darnos permiso para ir enfrentándonos a él poco a poco. Si se vuelve muy incapacitante es conveniente acudir a un profesional de la psicología.

  1. Estrés postraumático

Se origina por las experiencias traumáticas vividas durante estos meses. Hay personas que les ha llegado muchos asuntos desagradables de golpe y no han podido asimilarlos. Se han visto desbordados y el estrés postraumático aparece como un mecanismo de protección.

El impacto emocional nos deja huella, y es necesario procesar todo lo sucedido con ayuda profesional.

  1. Duelo

Los duelos no solo se hacen si ha fallecido una persona a la que queríamos, también ante cualquier pérdida significativa. En este caso la mayoría de nosotros hemos tenido que pasar por duelos, debido a que de alguna manera hemos visto cómo pedíamos nuestra libertad, y nuestra capacidad para reaccionar ante algo desconocido que atenta contra nuestra salud.

El proceso del duelo concluye con la aceptación y el aprendizaje que extraemos de lo vivido.

  1. Depresión

Si la ansiedad y la angustia se prolonga durante mucho tiempo puede generar una depresión. El diagnóstico lo tiene que hacer un profesional de la psicología. Bajo esta situación, la persona que padece el trastorno se siente desanimada, desmotivada y sin ánimos para enfrentarse a la nueva normalidad. Son comunes los sentimientos de tristeza y los trastornos del sueño.

Lo más recomendable ante una depresión es dejarse ayudar por un psicólogo/a que será quien le ayude en todo el proceso para ir saliendo poco a poco a un estado más saludable y menos incapacitante.

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