¿Qué es la Responsabilidad Afectiva?

 En Psicología

Todos entendemos la palabra “responsabilidad” como hacerse cargo de las cosas, de las situaciones y de las personas. Es una palabra que nos acompaña toda la vida y está muy presente en el ámbito familiar o laboral, pero también debería ser un elemento esencial en el resto de nuestros vínculos.

A raíz de esta premisa, se observó que concretamente en las relaciones sexo-afectivas la responsabilidad adquiere un papel muy importante, lo que condujo al concepto de Responsabilidad Afectiva. Ahora bien, ¿qué es la responsabilidad afectiva? En Más Vida Psicólogos Antequera te lo contamos.

 

La responsabilidad afectiva implica relacionarnos de forma sana y simétrica con los demás. Es actuar con responsabilidad, teniendo en cuenta los sentimientos, emociones y pensamientos de las personas con las que nos relacionamos, siendo conscientes de que podemos influir en el otro de forma negativa o positiva, y que ese otro también puede generar cosas en uno mismo. No es cuestión de salvar o de evitar su dolor, sino de practicar la empatía, el cuidado y preguntarnos: ¿Cómo pueden hacer sentir al otro mis actos?

 

No debemos asumir que la otra persona sabe lo que queremos, que si somos claros y no lo entiende es su problema… lo que debemos plantearnos es que somos personas, no objetos que satisfacen necesidades emocionales o sexuales, y que aunque el vínculo sea de una noche, unos meses o años, este implica un respeto hacia el otro como individuo.

 

Por otro lado, también es importante diferenciar entre responsabilidad afectiva y responsabilizarnos de las emociones de otras personas. En el segundo caso, el foco está puesto en el otro, desconectando de las emociones y necesidades propias, impidiendo que la otra persona gestione por sí misma. Cuando funcionamos desde la responsabilidad afectiva, ambos se otorgan capacidad de gestión y el foco está puesto en ambas emociones y necesidades.

 

La responsabilidad afectiva es importante y necesaria, nos lleva a construir vínculos estables, satisfactorios y basados en el buen trato, gracias a la puesta en práctica de la empatía, la comunicación asertiva, el cuidado mutuo, la honestidad y la consideración.

Publicaciones Recomendadas
Síndrome de alcoholismo fetalpsicologia de la personalidad