TOCOFOBIA: MIEDO EXCESIVO AL PARTO

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Tenemos 9 meses para pensar en ese momento final: el del parto. En este período es normal tener pensamientos e ideas que nos generen miedo al parto, por la incertidumbre de no saber cómo será, qué complicaciones habrá y si seremos capaz de soportarlo, bien porque seas primeriza o bien porque hayas tenido un parto (y/o posparto traumático anteriormente). Hasta aquí todo correcto.

Pero ¿qué pasa con mujeres en las que este miedo es paralizante y genera un malestar exacerbado?

Ahí es donde nos encontramos con la TOCOFOBIA, que consiste en un miedo excesivo al parto, de naturaleza paralizante e irracional (Hofberg y Ward, 2003).

  1. ¿Cómo describimos la tocofobia?

La tocofobia fue descrita por Marcé, en Francia, desde 1858. Señaló que en la muejer podía manifestarse un miedo aterrador al posible dolor durante el parto; en la mujer que ya había tenido partos previos se refería al recuerdo de un parto anterior difícil y traumático (Marcé, 1858).

Se ha encontrado que alrededor de 20% de las embarazadas manifiesta tener temor del parto. En condiciones patológicas, este temor puede llevarla a sentirse emocionalmente paralizada y abrumada ante la posibilidad del parto (Areskog, Uddenberg y Kjessler, 1981).

Se estima que este nivel grave de temor ocurre en 6% de las encintas. Un estudio en Suecia reportó una cifra similar: se les preguntó a mujeres durante su gravidez (en una encuesta por correo) que identificaran si sentían tal nivel de temor, éste se encontró con una frecuencia de 5,5% (Heimstad y cols., 2006).Según algunas encuestas, 13% de mujeres en una población abierta expresa que tiene tal temor al parto que prefieren no embarazarse. Muchas de las mujeres que presentan tocofobia solicitan a su obstetra que se les realice una operación cesárea.

Es útil distinguir entre un miedo “primario” al parto y aquél que es resultado de una experiencia obstétrica previa de índole traumática. A esta última condición puede llamársele trastorno por estrés postraumático secundario a un parto previo.

  1. ¿Cómo clasificamos la tocofobia?

Hofberg y Brockington (2000) sugieren clasificar la tocofobia en tres tipos:

  • Primaria, en cuyo caso no ha habido partos anteriores y la mujer teme en exceso la posibilidad de un parto, generalmente manifiesto desde la adolescencia.
  • Secundaria, debida al recuerdo de un parto anterior difícil.
  • Tercera, tocofobia como síntoma de depresión durante el embarazo, es decir, como una expresión más de toda una serie de temores y preocupaciones.

En los casos reportados por Hofberg y Brockington (2000), las mujeres con tocofobia primaria tenían este temor desde la adolescencia y habían practicado escrupulosamente medidas anticonceptivas durante años. A final de cuentas, podrían embarazarse por el enorme deseo de ser madres y la mayoría deseaban tener una cesárea programada.

Entre las mujeres con tocofobia secundaria había una mayoría que había tenido un parto anterior que requirió instrumentos o que transcurrió con dolor muy intenso o rasgadura del perineo.

  1. ¿Cómo superar la tocofobia?
  1. Buscar apoyo

¿Qué se debe hacer en estos casos? Lo importante es hablar de ello. A veces, es el mismo ginecólogo quien consigue escuchar y dar apoyo a la futura mamá. En otros casos, será él mismo quien le indique otro profesional a quien dirigirse, por ejemplo, un psicólogo.

Sin embargo, se trata de miedo a enfrentarse al propio miedo, a tomar consciencia de él y a comprender sus diferentes facetas: de hecho, a veces, el temor al parto esconde alguna otra cosa y es importante abrir esa “caja” y conseguir mirar dentro para poder deshacer los nudos presentes.

  1. ¿La cesárea puede resolver el problema?

Uno de los atajos en los que se piensa más a menudo es en recurrir a una cesárea. ¿Pero de verdad puede ser una solución? Se trata de una decisión médica que debe ser considerada de forma cuidadosa. La cesárea es una verdadera intervención quirúrgica, con todos los riesgos que esto conlleva. Pensar en recurrir a ella exclusivamente para sofocar los propios miedos puede ser una simple ilusión. No es casualidad que muchas mujeres, después de haber fijado la fecha de la intervención, se den cuenta de que continúan teniendo ansiedad.

Por otra parte, es cierto que una cesárea permite tener bajo control muchos aspectos del parto: se conoce la fecha del evento, se sabe que no pasará durante la noche ni cuando la mujer esté sola… Pero también hay algunas contraindicaciones: el no sentir ciertas partes del cuerpo en un momento tan importante, el hecho de que sean otros los que manipulen el propio cuerpo y al bebé en sus primeros instantes de vida, el tener que afrontar el período posoperatorio, etc.

Posibles soluciones

A veces, el hecho de poder tener la seguridad de una protección analgésica desde el principio hasta el final del parto puede ser suficiente para aliviar a la mujer de su carga de ansiedad.

En los casos en los que la ansiedad es particularmente fuerte, se podría pensar también en un parto inducido, que puede contribuir a darle a la mujer la sensación de tener un cierto control sobre lo que sucede, pero sin privarla de la experiencia de dar a luz a su bebé.

¿Pero es posible que la ansiedad y la angustia condicionen el inicio de la relación entre la mamá y el bebé? Por fortuna, en la gran mayoría de los casos esto no sucede. En general, después del parto, la alarma cesa. Y, pasada la tormenta, vuelve la calma.

El parto, una incertidumbre que hay que aceptar

Hacerle frente mentalmente, incluso con sus eventuales imprevistos: es la mejor manera de acercarse al parto. Sin embargo, las nuevas generaciones de mujeres están poco acostumbradas a esto, ya que han crecido dentro de una cultura del control, que las ha acostumbrado a programar todo hasta el más mínimo detalle. Hoy en día, antes de que el bebé nazca, lo ven en tres dimensiones a través de la ecografía, saben cuál será el sexo y el peso. Todos estos elementos contribuyen a reforzar la idea de que todo puede ser planificado. Y cuando nos damos cuenta de que esto no es así, es fácil sentirse abrumado por la ansiedad.

Por supuesto un profesional de la psicología es la mejor de las opciones cuando tenemos que superar un miedo como la tocofobia.

Conócenos en nuestro gabinete Más Vida Psicólogos donde podremos ayudarte.

Fuente: https://mibebeyyo.elmundo.es/parto/psicologia/tocofobia-miedo-parto-superacion

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